
J.A Adande, ESPN.com.- Éste bien podría ser el último draft de la NBA. El último que importa, al menos. Si las cosas siguen así, la NBA bien podría cancelar el elegante evento, guardar todas las gorras y decirles a los muchachos que no se molesten en comprar trajes nuevos. ¿Cuál es el punto de gastar tanto dinero en explorar talento, entrevistar, probar, y finalmente seleccionar a un jugador si sólo va a terminar pasando la flor de su carrera con otro uniforme?
LeBron James y Dwyane Wade cambiaron el juego. Al estructurar sus segundos contratos para poder entrar en la agencia libre temprano y simultáneamente, hicieron un cambio radical en la liga; de equipos seleccionando a jugadores a jugadores seleccionando equipos.
Este verano se perfila como el referéndum de la selección de draft versus el fichaje. Estado de beneficencia versus capitalismo. ¿Deberíamos seguir creyendo que los equipos malos escondidos en mercados pequeños siempre tendrán una oportunidad justa de alcanzar la prosperidad en la cancha a través de afortunadas combinaciones de lotería y asociaciones a largo plazo selladas por un apretón de manos de David Stern? ¿O simplemente deberíamos darnos cuenta de que la NBA siempre será una liga de campeones por chequera? Leer más